Resistencia a la danza de la tierra 

Desde El origen de la humanidad, la arcilla ha seguido registrándose como recipiente y agente aglutinante. Este material infinitamente maleable y transformable nos anima a animarlo con nuestra impronta, involucrando tanto el cuerpo, la respiración y la imaginación.


La tierra mediana es muy poderosa: varios mitos evocan la formación del hombre a partir de la arcilla, y el modelado de una forma humana resuena en las historias de la creación. El acto de modelar es una forma de reproducir la creación del hombre y así es como recreamos nuestra realidad psicosomática.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crear una estatuilla con los ojos cerrados es un ejercicio poderoso que te permite desarrollar un trabajo real sobre ti mismo a partir del material terrestre, que tiene en cuenta el cuerpo y la mente. La estatuilla es el espejo de uno mismo, también representa el testigo de nuestra realidad psicosomática.


Materia viva, herramienta poderosa, atraviesa la danza y va al encuentro de la historia de cada uno, las emociones, de su vida. La estatuilla de la tierra, un objeto mediador, revela lo que hay que decir.